Ramón y Andrés paseaban un día por un bosque, allá en Canadá. Conversaban alegremente y parecían muy buenos amigos. Tan entretenidos iban, que no se dieron cuenta que un gran oso los seguía, husmeando sus huellas. Cuando el camino dio la vuelta, Ramón vio al enorme animal, que se acercaba a grandes pasos. Pegó un grito y sin acordarse de su amigo, corrió hacia un árbol. En un instante trepó como un mono, hasta ponerse a salvo. Andrés no tuvo la misma suerte. Cuando se dio cuenta del peligro ya era tarde para ponerse a salvo. Desesperado se lanzó al suelo boca abajo, haciéndose el muerto. El animal recorrió el cuerpo de Andrés olfateándolo. Conteniendo la respiración, el joven sentía su frío hocico. Finalmente el oso le gruñó en la oreja y se alejó, creyéndolo muerto. Desde la alta rama, Ramón lo había contemplado todo. Hasta que el oso se perdió de vista se atrevió a bajar del árbol. Se acercó a su amigo y para disimular su cobardía, le preguntó: -“¿Qué fue lo que te murmuró al oído el oso?” Andrés, todavía temblando del susto y para desquitarse de su amigo, respondió: - “¿El oso?, ¡Ah! Pues me aconsejó que me cuidara de hacer amistad con quienes lo abandonan a uno a la hora del peligro y no tratan de ayudarlo”.
Recordemos: “Amigo no es solo quien nos regala una sonrisa, o nos dice: Si me necesitas ahí estaré. No, es aquel que en los verdaderos momentos de necesitarlo, aparece".
Hay un período en el que los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos; es que ellos crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes. Crecen sin pedir permiso a la vida, con una estridencia alegre y a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, crecen de repente.
Un día se sientan cerca tuyo y con increible naturalidad, te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura, hasta ayer en pañales y pasitos temblorosos e inseguros, creció. ¿Cuándo creció que no lo percibiste?¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, los juegos en la arena, los cumpleaños con payasos?. Crecieron en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.
Ahora estas ahí, en la puerta de la disco, esperando ansioso, no sólo que no crezca, sino que aparezca. Allí están muchos padres al volante, esperando que salgan zumbando sobre patines, con sus pelos largos y sueltos. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas; en las esquinas, con el uniforme de su generación y sus incómodas mochilas en la espalda.
Y aquí estamos nosotros, con el pelo cano... Y son nuestros hijos; los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y las dictaduras de las horas. Ellos crecieron observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos; principalmente con los errores que esperamos no repitan.
Hay un período en que los padres vamos quedando huérfanos de hijos; ya no los buscamos en las puertas de las discotecas y los cines. Pasó el tiempo del piano, el ballet, la natación, el fútbol... Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas. Algunos, deberíamos haber ido más junto a su cama, a la noche, para oir su alma respirando, conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia; y cuando fueron adolescentes, a los cubrecamas de aquellas piezas cubiertas de calcomanías, posters, agendas coloridas y discos ensordecedores. Pero, crecieron sin que agotaramos con ellos todo nuestro afecto.
Al principio nos acompañaban al campo, a la playa, a piscinas y reuniones de conocidos. Y había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de chiclets y la música de moda. Después llegó el tiempo en que viajar con los padres se transformó en esfuerzo y sufrimiento: no podían dejar a sus amigos y a sus primeros amores. Y quedamos los padres exiliados de los hijos; teníamos la soledad que siempre habíamos deseado. Y nos llegó el momento en que solo miramos de lejos, algunos, en silencio, y esperamos que elijan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.
En cualquier momento nos darán nietos. El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos; por eso los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño. Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto. Por eso es necesario hacer algunas cosas adicionales, antes de que nuestros hijos crezcan. Así es: las personas sólo aprendemos a ser hijos, después de ser padres y sólo aprendemos a ser padres, después de ser abuelos... En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir, después de que la vida se nos pasó...
Dedicado a mis hijos, Isaac y Diego. Ellos son lo mejor que me ha pasado en la vida y el verdadero motor de ella. Tal vez no seais el sol... pero iluminais mi vida.
Ya me están dejando huérfana de hijos, pero para mi, siempre serán mis niños.
Es el amigo que te ve a través del monitor, que se toma la molestia de escribir tu dirección, que te envía algún mensaje, algún chiste, algo de humor. Y aunque tu no le respondas o leas lo que te envía, aún así te toma en cuenta y lo hace con amor.
El amigo de internet, siempre encuentra la ocasión de escabullirle al trabajo y reenviarte muy aprisa un mensaje de su agrado, una foto que dé risa... Lo importante del envío no es en sí cada mensaje sino todo aquel cariño que se imprime en él.
Muchas veces sus correos llegan en el momento de la soledad o el desamor, y se borra el malhumor a través de un monitor, te ayuda en la distancia, sin esperar ningún favor.¡ Sólo que les permitas entrar en tu buzón !.
El amigo de internet no es ficción ni mudez, es el amigo que descubre nuestra propia desnudez, la desnudez del alma sin necesidad de ver... Nos escucha, nos anima... Y a veces suele ser más leal, que los que podemos tocar. Es ese amigo entrañable que nos sabe valorar.
A mis amigos de internet... les doy mis más sinceras gracias...
¡¡¡ Por estar en mi ventana y saberme soportar, alegrandome cada día, día a día, un poco más... !!!
Mi nombre es Sara, tres años de edad. Esta noche mi padre... me mató sin piedad.
Sara es una de los miles de niños que cada año son maltratados. Que triste es que unos seres indefensos, tengan que pagar la cobardía de unos monstruos que no merecen ser llamados, padres. Y todo esto sucede en lugares que se supone son civilizados...
Hoy 8 de Marzo es el día de la mujer, así que aprovecho desde aquí, para felicitaros a todas.
Desde aquel lejano día de 1.908 en el que murieron 146 mujeres, defendiendo sus derechos laborales, han pasado muchas cosas.
Han sido años de luchas y reivindicaciones. Humillaciones en el trabajo y en la vida cotidiana. Diferencias salariales respecto al hombre, acosos, maltratos, etc...
Afortunadamente las cosas han cambiado y poco a poco vamos consiguiendo una igualdad merecida y a la cual tenemos derecho.
Este día para mi tiene un significado muy especial. Aparte de lo que se celebra, tal día como hoy, hace 23 años, nació mi primer hijo, Isaac.
Fué muy difícil traerle al mundo. Sufrimos mucho los dos. Pero desde luego que mereció la pena. Me hizo la mujer más feliz del mundo y hoy es uno de mis dos orgullos.
Es un chico sano, alegre, trabajador y muy cariñoso. Aunque a veces discutimos es porque somos muy parecidos en el carácter y chocamos.
Cariño, sabes que te quiero muchísimo, que te deseo todo lo mejor. Que encuentres tu camino en la vida sin piedras ni tropiezos que te hagan tambalear. Y sabes que siempre me tendrás a tu lado cuando me necesites.
Por cada mujer fuerte cansada de aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de parecer fuerte.
Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.
Por cada mujer cansada de ser calificada como "hembra emocional", hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser "delicado".
Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite, hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.
Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual, hay un hombre preocupado por tu potencia sexual.
Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio, hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.
Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.
Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad.
La humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre. Hasta que las dos no estén igualmente desarrolladas... la humanidad no podrá volar.
Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad de Seattle, también llamadas "olimpiadas especiales", nueve participantes, todos ellos con deficiencia menta